sábado, 27 de noviembre de 2010

CONTAMINACIÓN Y CONCIENTIZACIÓN
Cada vez resulta más claro que los recursos naturales son la fuente que da sustento a todas las actividades productivas y, por eso, es necesario implantar rigurosas medidas para evitar la contaminación de los suelos, del agua y del aire, ya que de ello depende el futuro de la especie humana.
La explotación irracional de los recursos de nuestro planeta, la actividad industrial y la falta de controles a escala mundial están transformando la Tierra en un mundo complejo y vulnerable.
Los problemas de contaminación atmosférica se han agudizado en las últimas décadas debido al enorme crecimiento de la industria y la población. La industrialización trajo consigo la producción de sustancias que permanecen en el aire por mucho tiempo y afectan todas las formas de vida.  Por desgracia, los procesos naturales de purificación del aire, como la fotosíntesis, en la cual las plantas absorben dióxido de carbono y producen oxigeno, no son suficientes para eliminar dichos contaminantes y limpiar el aire de las ciudades.
Las emisiones de gases contaminantes compuestos por azufre, nitrógeno, monóxido y dióxido de carbono. Una vez llegados a la atmósfera, reaccionan químicamente  con vapor de agua y forman ácido sulfúrico y ácido nítrico.  Pero regresan en un vehículo muy singular: las gotas de lluvia.
La disponibilidad de agua dulce se ha reducido dramáticamente en todo el mundo no sólo debido a la sobreexplotación y a la tala de bosques, sino también a la contaminación química o de agentes patógenos, que tiene efectos desastrosos sobre los ecosistemas acuáticos.  Contaminación de los océanos por los ríos que arrastran gran cantidad de contaminantes orgánicos e inorgánicos. También se cuentan los residuos urbanos e industriales, así como los vertidos de petróleo y aceite.
La contaminación del suelo tienen consecuencias que van desde la reducción o desaparición de la cubierta vegetal y el incremento de áreas desérticas o semidesérticas, hasta el envenenamiento de las cadenas tróficas y la pérdida de microorganismos imprescindibles para su supervivencia como ecosistema.
Los seres humanos contaminan los diversos hábitats naturales, modificando las condiciones que permiten subsistir a la flora y a las faunas locales, incapaces de adaptarse a los cambios ambientales a la misma velocidad con que estos se producen.
En el planeta existen muchos bosques que se encuentran amenazados por la deforestación. Existe deforestación con fines ganaderos, fines agrícolas, el pastoreo, deforestación con fines urbanos, con fines industriales, etc.